“El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años —siendo el peor estudiante de Derecho— empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso”. García Márquez
García Márquez publicó su primera nota editorial el 21 de mayo de 1948, en el periódico El Universal de Cartagena de Indias, bajo el título de “Punto y aparte”. Con ella inicia su faceta en el oficio más bello del mundo como él llama al trabajo periodístico.
Una de las anécdotas que Márquez recuerda de sus inicios en el oficio es que cada nota que escribía debía ser leída por el editor del periódico quien al inicio tachaba cada oración del escrito y las cambiaba por otras, Márquez, ante la frustración, al llegar a casa estudiaba el porqué de las eliminaciones y considera que hasta que ya no le tacharon ninguna oración él empezó a ser un verdadero periodista. Par lograr ser un reportero raso, para él el máximo nivel de un periodista, tuvo que empezar con artículos de cine, opiniones, reportajes y editoriales, muchas veces sin firmar, pero que le permitieron, en especial los dos últimos poder avanzar en su carrera.
Trabajó en El Espectador, fue corresponsal de la agencia cubana de información Prensa Latina en Europa y en Nueva York y así mantuvo sus dos sueños ser escritor literario y periodista consagrado. En 1996 García Márquez resurgió de lleno en el periodismo al estilo de reportero raso, con Noticia de un secuestro, considerado como una de las lecciones magistrales de periodismo del novelista colombiano. Y ya para 1998 compró la revista Cambio, con lo que culminó uno de sus anhelos como él lo expresa: “Siempre quise tener una publicación porque entendí que la única forma de seguir aprendiendo es enseñando”.
Cabe recalcar que para Gabo el principal problema del periodismo actual es que la tecnología está avanzando en tal medida que el oficio no ha podido lograrse ponérsele a la par y los medios se ven sometidos a una carrera enloquecida, en la cual han dejado de lado la inversión en recursos humanos por preocuparse únicamente de los recursos tecnológicos.
Para García Márquez la finalidad primordial de todos, periodistas y escritores, es que «el lector conozca a fondo hasta los pormenores ínfimos de lo que pasó. Todos ellos comparten entre sí la misión de comunicar, y el problema esencial de los comunicadores no es ni siquiera que nuestro mensaje sea verdad, sino que nos lo crean».
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